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Urge resolver los problemas de calidad de suministro y confiabilidad del sistema de distribución

14 agosto, 2019

El investigador ISCI, Luis Vargas comentó en nota de El Mercurio que tanto en transmisión como en distribución, lo más urgente es avanzar en el fortalecimiento de los sistemas, para dotarlos de mayor resiliencia frente a los eventos extremos que vendrán producto del cambio climático y los desastres naturales.


Expertos coinciden en que se debe profundizar la discusión sobre las reformas del sector distribución, de modo de hacerse cargo de los desafíos que el país tiene que abordar en forma urgente. Hoy, se está tramitando lo que se conoce como ‘ley corta’ que modifica a la baja la rentabilidad de las empresas distribuidoras.

La irrupción de la tecnología y de las energías renovables así como la necesidad por una mejor calidad de redes y servicio son algunos de los grandes desafíos que la transmisión y distribución de nuestro país debe encarar, considerando además que la sociedad chilena está más empoderada y demanda servicios acordes al nivel de desarrollo del país. Si bien ya están en curso reformas que modificarán ambos sectores, todavía al parecer queda bastante por avanzar. Juan Carlos Jobet, ministro de Energía, señala que en transmisión la irrupción de las energías renovables permitirá al país aprovechar recursos abundantes y que antes no se podían utilizar, como el viento y el sol, pero para poder llevar esa energía a las personas se necesitan líneas de transmisión.

‘Las centrales se construyen cada vez más rápido, y las líneas deben acompañar este proceso porque son clave. El desafío es, entonces, lograr llevar adelante los proyectos en tiempo y forma, con una adecuada tramitación, relacionamiento comunitario y gestión’. Al respecto, Javier Bustos, director de Estudios y Regulación de la Asociación de Empresas Eléctricas A.G., cree que es fundamental que el diseño y la planificación de los sistemas de transmisión consideren las redundancias y holguras necesarias que permitan asegurar la disponibilidad de los nuevos proyectos de generación en la oportunidad requerida, en particular de energías proveniente de fuentes renovables. ‘Todo lo anterior al menor costo posible y con un nivel de seguridad, continuidad y de calidad en concordancia con los requerimientos que la sociedad hoy exige’. Para Cristian Hermansen, past president Colegio de Ingenieros de Chile A.G., en tanto, en transmisión es necesario perfeccionar aspectos puntuales de la legislación para mejorar la operación, competencia y el traspaso de costos al consumidor.

DISTRIBUCIÓN

En distribución, perfeccionar la calidad de las redes así como de los servicios son al parecer tareas primordiales, y así lo destaca el ministro Jobet: ‘En distribución tenemos el desafío de mejorar sustancialmente la calidad de servicio sin elevar las cuentas, mejorar las tarifas y abrir la competencia y permitir el ingreso eficiente de nuevas tecnologías, como la electromovilidad o la generación distribuida, siempre teniendo como norte el beneficio de las personas’. María Isabel González R., gerente general de Energética S.A., coincide en que es importante y urgente resolver los problemas que el país tiene en calidad de suministro y en confiabilidad del sistema, siendo necesario además que la autoridad competente vigile el cumplimiento de la Norma Técnica de Calidad de Servicio en Distribución, y que se apliquen sanciones ejemplificadoras cuando correspondan.

‘Se debe avanzar también en un mejor control de las interrupciones para que, por una parte, sea más preciso, en la mayoría de los países de la OCDE la duración y frecuencia de las interrupciones se miden en minutos, en cambio en Chile se hace en horas, y por la otra, sea un proceso transparente para la sociedad. También se deben establecer condiciones de competencia para los distintos servicios como ya existe en otros países’, detalla la ingeniera. Hermansen cree igualmente que es urgente mejorar la calidad de las redes, cumpliendo con las normas técnicas y automatización de redes, para evitar cortes de suministro ante eventos normales como lluvia, viento o sismos menores. ‘Las redes eléctricas normales están diseñadas para soportar estos eventos y no deben fallar.

También se debe seguir perfeccionando la regulación para la incorporación masiva de generación residencial y electromovilidad y para permitir una mayor competencia’. Si bien Bustos reconoce que las redes de distribución en Chile requieren de una mejora significativa, destaca que no es posible de realizar bajo el actual marco regulatorio, ‘el cual pudo ser muy útil para ampliar la cobertura de manera eficiente, pero no para mejorar la calidad y seguridad de suministro más allá del nivel actual’. Precisa que para alcanzar los desafíos definidos en calidad de suministro, es necesario realizar significativas inversiones, principalmente de largo plazo. ‘A esto se suma la necesidad de inversiones para el desarrollo de nuevas tecnologías a nivel de la red de distribución.

Por lo tanto, consideramos que se debe profundizar la discusión sobre las reformas del sector distribución, de modo de hacerse cargo de los desafíos que el país tiene que abordar urgentemente’. Al respecto, el ministro Jobet destaca que se está tramitando lo que se conoce como ley corta de distribución que modifica a la baja la rentabilidad de las empresas distribuidoras: desde un 10% antes de impuesto a un piso de 6% y un techo de 8% de rentabilidad después de impuestos para las distribuidoras. ‘Este proyecto asegura que las compañías tengan los incentivos adecuados para invertir en el largo plazo, pero cobrando lo justo a los usuarios. Queremos poner la energía al servicio de las personas’.

En relación a la rentabilidad de las empresas distribuidoras, María Isabel González sostiene que no parece serio bajar la tasa de rentabilidad de la actividad de distribución de 10% antes de impuestos a 6% después de impuestos, como está planteado en el proyecto de ley que se encuentra en trámite legislativo. ‘En el fondo, con el cambio propuesto la tasa de 6% después de impuestos es equivalente a 9,2 y 9,5% antes de impuestos; es decir, una disminución ínfima, y además se está eliminando, para la empresa distribuidora, el riesgo de un alza de impuestos en el futuro’. Y agrega: ‘Es decir, se pretende que los usuarios paguemos los impuestos de la industria. Si bien se entiende que la tasa de retorno del negocio de distribución debe ser atractiva para mantener interés privado para el desarrollo de los sistemas, la tasa propuesta es mayor que tasas de otros negocios de mucho mayor riesgo y la de otros países para el mismo negocio’.

OPINA LA ACADEMIA

En el Centro de Energía UC comentan que la revolución tecnológica que se está viviendo actualmente a nivel mundial fija grandes desafíos. Y es que, argumentan, temas como generación distribuida, smart grids, energías renovables, electromovilidad, crecimiento sostenido de la demanda, sustentabilidad medioambiental, entre otros, presentan grandes desafíos que deben ser abordados en un trabajo conjunto entre el sector privado, el sector público y la academia. ‘Los desafíos involucran aspectos técnicos, comerciales y financieros, todo lo cual debe ir acompañado de una regulación en constante revisión y rediseño, en el caso que sea necesario. En el futuro tendremos un mundo altamente electrificado, lo que aumenta el grado de urgencia de abordar los desafíos planteados’, agregan. El director de Vinculación Externa de la Facultad de Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, Luis Vargas Díaz, cree que en este tema tres son los desafíos que hay que enfrentar.

‘Tanto en transmisión como en distribución, lo más urgente es avanzar en el fortalecimiento de los sistemas para dotarlos de mayor resiliencia frente a los eventos extremos que vendrán producto del cambio climático y los desastres —naturales y a consecuencia de la acción humana—. Este es un desafío de gran envergadura, ya que nuestro marco regulatorio no fue concebido para lidiar con ese tipo de amenaza, y por otra parte, nuestra geografía y condiciones geofísicas abren muchos escenarios de difícil previsión’. A su juicio, otro desafío importante es actualizar los parámetros de rentabilidad por los que se rige la industria. ‘En efecto dichos parámetros —como la rentabilidad, la vida útil, etc.— fueron establecidos hace más de 30 años, y no se condicen con los observados hoy día en los mercados internacionales.

Un ejemplo claro aquí es la rentabilidad del 10% de las distribuidoras, la que debe reducirse a niveles de retorno de activos de acuerdo a mercados similares’. Un tercer elemento a abordar, indica, es la adopción de tecnologías modernas que doten de mayor flexibilidad a las redes eléctricas. ‘Las energías renovables, la electromovilidad, el cambio drástico en patrones de generación producto de sequías u otros efectos climáticos, imponen una mayor capacidad de respuesta de las redes, las cuales deben dejar de ser pasivas y comenzar a mostrar mayor flexibilidad e inteligencia, aspectos que la tecnología ya puede ofrecer como se ve en zonas más desarrolladas del planeta’.

Fuente: El Mercurio

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