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Países se alinean hacia la inteligencia artificial y Chile aún está al debe

10 junio, 2019

Países como Alemania, Francia e incluso Argentina, han comenzado a definir sus directrices con respecto al desarrollo de la Inteligencia Artificial. Mientras en nuestro país no existe un norte claro, el Investigador ISCI Juan Velásquez, comentó a La Tercera que reconoce que hay desarrollos notables en varias áreas, pero no están articuladas¿Queremos ser adaptadores de cajas negras que no entendemos, usuarios o desarrolladores de este nuevo futuro?, analizó el investigador.


Como ‘urgente’ califican académicos e investigadores la necesidad de crear un plan nacional enfocado en el área.

El anuncio más reciente sobre el tema llegó desde Alemania. Hace un mes, el país europeo dio a conocer una inversión de 500 millones de euros destinada al desarrollo de la inteligencia artificial (IA).

Dos meses antes ya se había manifestado Francia en la voz de su Presidente Emmanuel Macron, quien informó que la nación invertiría 1.500 millones de euros para investigación en el área.

Mucho más cerca, en Argentina, se dieron a conocer en marzo de este año las primeras convocatorias para definir un Plan Nacional de Inteligencia Artificial 2020-2030.

A esto se suman los avances en el tema que han estado liderando durante los últimos años Reino Unido, Israel, China y EE.UU., según un informe de Oxford Insights.

Los hechos sugieren que los países están integrando esta tecnología como un tema de Estado, diseñando directrices en varios ámbitos, y como una clave de competitividad.

¿Cuál es la situación de Chile en medio de ese escenario? Según coinciden investigadores, académicos y especialistas en el área, el avance es limitado.

‘El país, al igual que muchos otros que ya lo han hecho, necesita de una estrategia nacional’, opina José Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas y exrector de la Universidad Andrés Bello.

‘La IA no necesita de grandes industrias o recursos naturales. Solamente necesita el recurso humano (que lo tenemos) y un plan claro. Y Chile no tiene ese plan con metas y objetivos definidos y medibles’, añade el académico.

Junto a él, la mayoría de los entrevistados reconoce que hay iniciativas puntuales en varios sectores, pero que están disgregadas y que su impacto es reducido.

‘Se reconoce que hay desarrollos notables en varias áreas, pero no están articuladas. Se necesita un plan nacional que los agrupe y los ponga dentro de un norte’, dice Juan Velásquez, profesor del Departamento Industrial de la Universidad de Chile.

Junto a otro grupo de expertos, y bajo la coordinación de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado, el académico se encuentra trabajando en una propuesta nacional sobre el tema que sería presentada este año al Gobierno.

‘Estamos al debe y es urgente una estrategia que articule la investigación, el desarrollo y el emprendimiento y por eso estamos trabajando en ello’, añade Velásquez.

Lo primero, dice, es hacerse la pregunta ¿qué queremos ser? ‘¿Queremos ser adaptadores de cajas negras que no entendemos, usuarios o desarrolladores de este nuevo futuro?’, analiza el académico.

A partir de allí, es importante establecer una hoja de ruta.

Lo primero es coordinar los distintos sectores, dice Néstor Becerra, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile, quien lidera un seminario sobre inteligencia artificial que se realizará el 14 de junio (http://www.ia2030chile.cl).

‘Coordinar los sectores gubernamental, corporativo y académico para generar un ecosistema también pasa por adaptar el sistema de financiamiento en ciencia y tecnología, que no privilegia la aplicación en IA’, se queja Becerra.

Se trata de un desafío para el cual el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación será una figura clave, coinciden.

Para Álvaro Ossa, director de Transferencia y Desarrollo de la Universidad Católica, es muy importante avanzar en aspectos regulatorios.

‘La IA son más buenas que malas noticias, pero se van a transformar en malas si no nos movemos a la misma velocidad que el mundo’, dice Ossa.

‘Esto implica avanzar en aspectos legales, como el derecho de uso de la información y la privacidad de los datos, desafíos que vienen en conjunto con el uso de esta tecnología’, asegura.

Y añade: ‘Sin duda, debería haber un plan nacional para movernos en esas materias y ahí las universidades tenemos un rol clave’.

Pablo Barceló, subdirector del Instituto Milenio Fundamentos de los Datos (IMFD), concuerda. ‘Me parece relevante porque esto va más allá de la computación. Necesitamos una estrategia que haga conversar, por ejemplo, a abogados con filósofos y personas de la ciencias sociales’, dice.

Las razones, explica, tienen que ver con que la inteligencia artificial no solo va a cambiar la forma de hacer las cosas en un área determinada.

‘Va a cambiar la manera en la que la sociedad se estructura. Hay que entenderlo. Esto es mucho más que un problema técnico-computacional’.

Fuente: El Mercurio

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