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“Los taxímetros son una tecnología obsoleta”

7 agosto, 2019

Sobre el caso de la venezolana Virginia Rangel, que pagó $15.000 por un trayecto que usualmente le cuesta $4.000, el investigador ISCI, Franco Basso comentó a Las Últimas Noticias que la tecnología de los taxímetros es obsoleta y se debe avanzar para que los taxistas permitan saber las tarifas antes del viaje.


La idea es evitar el bochorno ocurrido el último fin de semana, cuando una pasajera pagó $15.000 por una carrera que cuesta $4.000.

El caso. La venezolana Virginia Rangel tuvo que pagar $15.000 por un trayecto que siempre le cuesta $4.000. Este sábado tomó un taxi desde el Costanera Center hasta el Parque Arauco. Al rato notó que la tarifa del viaje subía a la velocidad del rayo: en solo 16 segundos el valor aumentó en $2.120. Grabó al taxímetro desbocado. Encaró al chofer, quien respondió: ‘¿Cuánto querís pagar?’.

Para ahorrarse más malos ratos, Rangel pasó el dinero. Y se bajó del taxi. Demasiado viejo. Franco Basso, doctor en Transportes y director del Centro de Innovación en Transportes de la Universidad Diego Portales, asegura que el taxímetro, tal como está entendido hoy, ‘es una tecnología de décadas pasadas, obsoleta’. Carlos Melo, ingeniero en Transportes y director del Centro de Ingeniería y Políticas Públicas de la Universidad San Sebastián, agrega: ‘Es una tecnología analógica y funciona en base a elementos físicos del taxi. Por lo tanto es susceptible de ser intervenida’.

La vuelta de la rueda. Aquiles Orellana, administrador de la empresa Eko Maiko, el principal vendedor de taxímetros del país, explica que el aparato cobra por la duración del viaje, gracias a un cronómetro, y por la distancia recorrida. Para saber eso, mide ‘la cantidad de vueltas que da la rueda’ gracias al envío de pulsos eléctricos. El engaño. Para adulterar un taxímetro, solo basta conseguir un emisor de pulsos eléctricos que infle la distancia recorrida para aumentar el valor de la tarifa. Puede ser un botón ubicado a un costado del volante o en la caja de cambio. Aquiles Orellana cree que así engañaron a Virginia Rangel.

Dígame cuánto. Juan Carlos Muñoz, ingeniero en Transportes y director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la Universidad Católica, dice que ‘lo mínimo que se les debe exigir a los sistemas de cobro en la actualidad es que sean infranqueables. Es un requisito básico’. El ingeniero Carlos Melo agrega que ‘hoy es posible reemplazar los taxímetros por herramientas modernas con GPS. El problema es que la normativa vigente dice que la forma mediante la cual los taxistas tienen que cobrar la tarifa es el taxímetro. Pero seguir utilizando esta tecnología analógica, fuera de la era digital, no tiene mucho sentido’.

Una certeza. Franco Basso cree que ‘se debe avanzar, en el corto plazo, para que el ciento por ciento de los taxis permitan conocer, a priori, el valor del viaje. Ese atributo, la certeza del valor de la carrera, ha hecho que mucha gente deje de utilizar los taxis más allá de la calidad que puedan prestar’. Juan Carlos Muñoz coincide: ‘El éxito de las plataformas Uber y Cabify no está solo en la facilidad de pedir un servicio a través de una aplicación, sino que en la certeza del usuario de saber que la tarifa que se le está cobrando es correcta y justa’. En Colombia.

Carlos Melo nombra dos casos exitosos donde el taxímetro se modernizó. El año pasado, en Bogotá se habilitó un sistema de taxis inteligentes donde el pasajero conoce la tarifa de la carrera una vez que se sube al vehículo: el cobro aparece en una pantalla ubicada en el respaldo de los asientos delanteros. ‘Otro caso ocurrió en el aeroparque de Buenos Aires -agrega- donde se instaló un tótem en el punto oficial de parada de los taxis. La persona ingresa su destino, la máquina calcula la tarifa y le entrega un ticket. Con ese ticket, el pasajero se sube al taxi y le paga al taxista’.

La experiencia chilena. En Chile, la aplicación Easy Taxi permite pedir autos de techo amarillo a través de un celular y saber cuánto costará la carrera. Eso sí, están obligados por ley a usar el taxímetro. ‘En el 95 por ciento de las carreras el monto del taxímetro digital coincide con el que marca el tradicional. El auto usa la ruta óptima, que le indica Waze’, explica Ignacio Gutiérrez, gerente general de Cabify, empresa dueña de Easy Taxi. Hay 15.000 taxistas inscritos en esta App, la que se queda con el 20% valor de la carrera. El gran pero. El programador Hans Poo, especialista en Linux, dice que una aplicación de transportes, tipo Uber, requiere una inversión inicial cercana a los $300.000.000.

Sin embargo, hoy existen empresas dedicadas a vender apps, que funcionan como maquetas, las que permiten ahorrar meses de trabajo: por ejemplo, Native Base, una página web india, vende la aplicación ‘Taxi App’ a 1.500 dólares. ¿Cambiamos o no? La ministra de Transportes, Gloria Hutt, cuenta que el proyecto de Plataformas, que se discute en el Congreso, busca que el pasajero sea ‘dueño de la información, tanto del vehículo, como del conductor, como de la tarifa’.

El subsecretario de Transportes, José Luis Domínguez, agrega: ‘Buscamos que existan distintas opciones para los pasajeros, de modo que conozcan la tarifa del viaje de manera anticipada, vean la información del conductor y la patente del vehículo, puedan visualizar la ruta, evaluar el viaje, recibir un voucher o boleta electrónica y tener distintas opciones de pago’.

Fuente: Las Ultimas Noticias

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