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Las mujeres trabajan más a gusto
![]() ![]() No importa el lugar, ni su condición socioeconómica, ni siquiera que ganen menos; las mujeres de Santiago valoran más el trabajo que los hombres y ellos trabajan más de lo que les gustaría. Por Gabriela Bade. Ésa es la principal conclusión del estudio "Valor del trabajo y del ocio tras el comportamiento de los trabajadores chilenos que se trasladan", publicado en 2009 por Sergio Jara, académico de la Universidad de Chile e investigador del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería, junto con Marcela Munizaga y Javiera Olguín. Menos cansadas Jara diseñó un modelo matemático para hacer este cálculo basado en las más de nueve mil entrevistas de la encuesta Origen-Destino de transporte. ¿Por qué esa encuesta? Porque con la información que aporta se puede ver la administración que los usuarios hacen de su tiempo en una semana, con sus actividades correspondientes (trabajo, entretenimiento, traslados, compras obligadas y trámites, entre otras), las horas que les dedican y también hay datos sobre su situación socioeconómica. Gracias a esa información el modelo permite calcular un valor monetario que refleja cuánto nos gusta o disgusta una actividad. Por ejemplo, para las mujeres, aunque tengan hijos, trabajar tiene un valor positivo y se expresa en dólares la hora (ver infografía). "Esto se debería a que las mujeres son mayoritariamente el segundo ingreso del hogar, lo que disminuye la presión y las lleva a trabajar menos horas en promedio que los hombres, sin alcanzar el punto de disgusto o de cansancio. En los hombres ocurre lo contrario", explica Jara. El mismo argumento sirve para la buena disposición al trabajo de los jóvenes (hombres y mujeres) menores de 24 años. En la mayor parte constituyen un ingreso secundario dentro de un hogar, pues suelen ser los hijos o hijas del jefe de hogar. Aunque la mayor variación se ve entre géneros, la relación de gusto y disgusto respecto al trabajo se mueve también de acuerdo al segmento socioeconómico de cada persona y a estructuras familiares (los que viven solos y los que dependen de otros). Para este efecto, el estudio divide a Santiago en seis zonas geográficas (Oriente, Sur Oriente, Sur, Poniente, Norte y Centro). De ellas, la zona Oriente es la que marca la mayor diferencia, pues el ingreso promedio por hogar es cinco a seis veces mayor que en las otras zonas. Otra clasificación es por grupos humanos (jóvenes, hombres y mujeres entre 24 y 65 años y mayores de 65). Según esta división, los hombres y todas las personas mayores de 65 son los que tienen una valoración negativa del trabajo. Además se puede ver que el interés por trabajar decrece según aumentan los recursos: Los menos dispuestos a trabajar son los habitantes del sector oriente. Y, consecuentemente, son también ellos quienes más valoran el ocio. Al revés, las mujeres que más valoran el trabajo son las del sector oriente. Pero, al mismo tiempo, son también las que más valoran el ocio. A pesar de lo que parece, los ingresos no explicarían todas las conductas relativas al uso del tiempo. El estudio muestra que las zonas más pobres, norte y sur de Santiago, teniendo índices generales muy parecidos, valoran el trabajo de manera distinta (un poco menos en el sur). A juicio de los investigadores, esto podría deberse a razones culturales, relativas al estilo de vida y la calidad del ocio, distintas en cada zona. Pero para seguir hilando fino, se requiere una base de datos aún más grande. Los chilenos se divierten cuando están en casa Para los alemanes, el trabajo tiene valoración positiva, 2,1 dólares por hora, y el ocio vale harto más: 12,7. Los suizos, en cambio, tienen una valoración negativa del trabajo (-3,7) y muy alta del ocio: 26,7 dólares por hora. En Santiago esos números son -1,5 para el trabajo y apenas 2,9 para el ocio. Otras observaciones que hace el estudio ("Estimación del valor del ocio desde un modelo local") son referidas a cómo ocupan el tiempo las personas en estas tres ciudades. Los chilenos son definitivamente caseros. De las tres ciudades son los que se quedan más tiempo en casa (entre 18 a 20 horas por cada día del fin de semana), mientras que en Europa salen a divertirse fuera. Además, hay diferencias de género. En Chile, las mujeres salen menos que los hombres, mientras que en Thurgau y Karlsruhe son ellas las que salen más a divertirse fuera del hogar. Fuente: El Mercurio, domingo 10 de enero de 2010 |
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