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“Finalmente esto se convertirá en un negocio para las municipalidades”

9 julio, 2018

Franco Basso, investigador ISCI comentó a LUN sobre el nuevo limite de velocidad en ciudad: “Los automovilistas aceleran porque tratan de recuperar el tiempo que perdieron en el taco”.


La velocidad promedio en Santiago alcanza los 23 km/h, afirma Franco Basso, doctor en Transportes y académico UDP.

Después de una votación fallida y de la insistencia del Ejecutivo por aprobar el proyecto de ley, el miércoles 4 de julio el Congreso aprobó la reducción en el máximo de la velocidad para los vehículos en zona urbana, de 60 km/h a 50 km/h.

Al día siguiente se instalaron en Peñalolén las primeras nuevas señaléticas. Sin embargo, hay varios detractores que consideran que la medida no tendrá el efecto deseado, de reducir la tasa de muertos en accidentes de tránsito. ¿Cuáles son sus argumentos?

Beneficio ‘marginal’
Gabriel Silber, abogado y diputado DC, fue uno de los 8 parlamentarios que votaron en contra. A su juicio, una reducción de 10 km/h en la velocidad será marginal. ‘Es muy fácil cometer un error y pasarse de 50 a 60 km/h sin darse cuenta. Finalmente, esto se convertirá en un negocio para las municipalidades, lo que no necesariamente se traducirá en mejoras para la seguridad de los peatones’, afirma.

Y añade que la reducción de velocidad es innecesaria porque ‘debido a la congestión y al parque vehicular, la velocidad bajó por una cuestión natural’ en Santiago.

El Ministerio de Transportes (MTT) cifra la velocidad promedio en Santiago entre los 20 km/h y los 30 km/h

‘Según cifras de la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT), la velocidad sigue bajando el 5% anual debido al aumento en el parque vehicular. En el país, en los últimos 5 años ha disminuido en 20% y en Santiago, donde el parque vehicular es mayor, se nota más. Ese escenario no va a variar, porque entre el año pasado y este ingresarán al país 600.000 autos nuevos’, asegura Silber

El parlamentario estima que los recursos que se destinarán a fiscalización, fotorradares y cambio de señalética deberían invertirse en ‘veredas más anchas, mejor luminaria y en mejoras en la segregación de bermas para la seguridad de los ciclistas’.

Franco Basso, doctor en Transportes y Logística y académico de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial de la UDP, apoya en parte el argumento de Silber. ‘En Santiago, la velocidad promedio desde que sales de tu casa hasta tu trabajo es de 23 km/h, por lo que es efectivo que la velocidad ha bajado por congestión, no por ley’, afirma.

En opinión del académico, ‘poner un cartel que diga 50 km/h no funciona. Los automovilistas aceleran porque tratan de recuperar el tiempo que perdieron en el taco y ver un cartel no es suficiente para bajar la velocidad’

‘Esta ley busca mejorar la convivencia entre peatones, ciclistas y automovilistas pero para que funcione es necesario fiscalizar, o pasará a ser letra muerta’, asegura

Función municipal
Gonzalo Fuenzalida, abogado y diputado RN, también votó en contra. Argumenta que ‘cada calle tiene sus particularidades. Hay grandes arterias urbanas donde se puede circular rápido y otras residenciales donde es importante bajar la velocidad, pero son las municipalidades las que las conocen y saben las tasas de accidentes y atropellos de cada una’

‘Y en base a esa información, las municipalidades ya tienen la capacidad de bajar la velocidad a 30 km/h si es necesario. Reducir de manera general la velocidad en 10 km no ayudará a disminuir los accidentes’, asegura.

Fernando González, director del Club Europeo de Automovilistas y abogado de accidentes de tránsito en Madrid, comparte esta opinión. ‘La diferencia de 10 kilómetros no es significativa. Acá (en España) hay zonas de velocidad 50 km/h y otras de velocidad 30 km/h. Estas últimas son sectores residenciales o de alto flujo peatonal’.

A su juicio, ‘ir a baja velocidad permite reaccionar a un atropello con más tiempo. Sin embargo, por mi trabajo me toca ver muchos accidentes y la velocidad no siempre es la causa’.

A través de un cuestionario, desde el Ministerio de Transportes aseguraron que en Chile ‘los peatones representan el 39% de los fallecidos en accidentes de tránsito, en comparación con los miembros de la OCDE -países con velocidad máxima de 50 km/h- donde solo el 25% de los fallecidos son peatones’

‘Actualmente, en el 30% de los fallecidos por accidentes de tránsito está involucrada la causal de velocidad. Cuando el año 2002 se modificó la Ley de Tránsito y se subió el límite de velocidad urbana de 50 km/h a 60 km/h, al año siguiente, el 2003, los accidentes de tránsito en zonas urbanas aumentaron en 29% y del mismo modo los fallecidos aumentaron en 25%’, aseguraron.

En sus respuestas no hubo cifras concretas respecto de esos porcentajes.

El diputado Silber es reticente a estas afirmaciones y asegura que, con la medida aprobada esta semana, ‘se les siguen cargando las responsabilidades solo a los automovilistas’.

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