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Cómo manipular nuestra conducta para mejorar las pensiones sin trabajar más años

7 noviembre, 2018

Daniel Schwartz, investigador ISCI, comentó a La Segunda que, ahorrar siempre es percibido como un costo inmediato, por eso nos cuesta tanto guardar dinero para el largo plazo, como para las pensiones.


Las nociones de la Economía Conductual del Nobel de Economía Richard Thaler se están probando en Chile con buenos resultados.

A la gente le gusta comprar. Incluso, gastar dinero puede causar en el cerebro las mismas reacciones químicas placenteras que tener sexo, según probó un estudio de la Universidad de Pensilvania, EE.UU. En cambio, con el ahorro es todo lo contrario. ‘Ahorrar siempre es percibido como un costo inmediato, por eso nos cuesta tanto guardar dinero para el largo plazo, como para las pensiones’, explica el académico de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile y experto en Economía Conductual, Daniel Schwartz.

Estas son algunas de las nociones de la llamada Economía Conductual, disciplina popularizada por el premio Nobel de Economía Richard Thaler, que combina conocimientos de la Economía con otros de la Psicología y la Sociología, para influir —y a veces incluso manipular— el comportamiento de los consumidores.

Sus enseñanzas, que ya están siendo probadas en todo el continente como solución a las bajas tasas de ahorro previsional en la región, también podrían servir como ejemplo para Chile, donde el gobierno presentó hace 10 días una reforma para mejorar las pensiones del país, que ha sido criticada por ser ‘insuficiente’, según la Asociación de AFP.

Consultado por La Segunda, una de las recomendaciones de Thaler para el sistema chileno fue aumentar la edad de jubilación, pero a partir de cierta edad. ‘Recomendaría que se aumentara el ahorro gradualmente, comenzando a una edad como los 30 años, cuando la persona ya está más establecida’, comenta el economista y académico de la Universidad de Chicago. ‘Podrías hacer que este aumento fuera de, por ejemplo, 1% al año. Claro, siempre con la opción de dejarlo’, señala.

El Placer Culpable

‘Como gastar es placentero, nosotros lo asociamos al ahorro’, explica Mijael Feldman, fundador de la aplicación Übank, que utiliza diversos principios de la disciplina popularizada por Thaler para impulsar el ahorro. ‘Hay un principio que se llama present bias , y que dice que uno siempre preferirá el placer inmediato sobre el bienestar a largo plazo. Por eso preferimos comer una hamburguesa y fumar, sabiendo que a la larga nos hará mal a la salud’, explica el ingeniero de 31 años.

La app aprovecha el placer que causa el gasto y cada vez que el usuario —quien conecta su tarjeta de crédito a la app— hace una compra importante en un comercio que él mismo establece, ahorra automáticamente un cierto porcentaje de la compra. ‘Si te gusta la comida chatarra, puedes elegir que cada vez que compres una hamburguesa se ahorre un porcentaje. Es una opción de la app que llamamos ‘Placer Culpable”, explica.

Además, la app usa otro principio conocido como Anchoring (o anclaje, en inglés) que consiste en siempre presentarle al usuario un cifra de referencia cuando tenga que decidir qué porcentaje de esas compras quiere ahorrar. ‘Siempre hay que dar una referencia, porque de esa forma reduces la carga cognitiva del usuario, que ya no tiene que pensar cuánto debería ahorrar. La gente siempre elige una cifra cercana a esa referencia, o ancla’, señala Feldman.

En una prueba con usuarios de Übank, estas simples medidas hicieron que aumentaran en un 150% su ahorro y ya ha llamado la atención de la Asociación de AFP, que se encuentra en conversaciones con la firma para evaluar si el sistema podría usarse en el ahorro previsional.

Similar funciona la aplicación UrSavings, fundada en 2017 por el ingeniero Vasco Cortéz. ‘La idea es que la gente no perciba conscientemente que está ahorrando. Ellos eligen diferentes reglas y a fin de mes se dan cuenta de todo lo que han logrado. Por ejemplo, que si algo vale $990, la aplicación redondea ese precio y $10 vayan a sus cuentas de ahorro. Esto no les duele porque una persona siempre preferirá perder 10 veces $10 a perder de una vez $100. La Economía Conductual dice que ciertas pérdidas, cuando son muy bajas, son percibidas como marginales y generan una menor carga psicológica en la persona’, explica Cortéz.

UrSavings logró que gente sin costumbre de ahorro guardara $40 mil mensuales. También están colaborando con la AGF Fintual. ‘Y ahora que el proyecto del gobierno plantea que las AGF puedan entrar en el ahorro previsional, podríamos entrar también en ese mercado’, proyecta el ingeniero.

Ejemplos internacionales para las AFP

‘Millas para el Retiro’ es una iniciativa que hace cuatro meses está funcionando en México. El modelo es similar a los de UrSavings y Übank, donde se asocia el gasto con el ahorro a través de una aplicación con celular. La app ya funciona con las 11 administradoras privadas de fondos de pensiones de ese país y en 4 meses ha levantado ahorros por más de US$100.000 entre 3 mil personas.

‘Aunque la cifra aún es baja, nuestro mayor logro es que ya funcionamos con todas las administradoras mexicanas. Creo que esto podría ser un ejemplo para las AFP en Chile, para que aprendan que pueden implementar innovación para aumentar las pensiones’, explica desde Ciudad de México el presidente de Millas para el Retiro, Jorge López.

También el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está probando en la región métodos para incrementar el ahorro previsional, sobre todo en la creciente fuerza de trabajadores independientes que obtienen ingresos con plataformas tecnológicas como la aplicación de transporte privado Cabify.

‘La tecnología nos permite llegar fácilmente a estos trabajadores. En Perú estamos probando fomentar el ahorro de los conductores de Cabify. Con sólo dos clicks —es clave que sea sencillo— pueden elegir que de un porcentaje de cada viaje, parte de lo que ganen vaya a sus cuentas de ahorro previsional’, comenta desde Washington Mariano Bosch, especialista principal de la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID.

Fuente: La Segunda