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Andrés Fielbaum: “Los trabajadores de Uber están muy precarizados”

6 julio, 2018

Alejandro Tirachini, Investigador ISCI y Andrés Fielbaum, magister en Transporte, realizaron investigación sobre nivel de estudios y precarización del trabajo de conductores Uber y Cabify.


En conversación con nuestro programa Radioanálisis, conducido por el periodista Patricio López, el magíster en transportes se refirió a un estudio que realiza un equipo de académicos de la Universidad de Chile y que se propone perfilar a quienes trabajan en estas plataformas’

Más del 50 por ciento de los conductores de Uber y Cabify han completado estudios superiores. Lo anterior es una realidad revelada por una encuesta aun en desarrollo para perfilar a quienes trabajan en estas plataformas. El estudio es ejecutado por un equipo de la Universidad de Chile, equipo que cuenta entre sus miembros con el académico de ingeniería civil en transporte, Alejandro Tirachini, y el magíster en transportes, Andrés Fielbaum.

Fue precisamente este último quien acudió a los estudios de Radio Universidad de Chile para conceder una entrevista en nuestro noticiero, Radioanálisis.

Otro de los resultados parciales que llama la atención del estudio, es que un 90 por ciento de los conductores declara haber pasado una situación de riesgo mientras prestaba servicios, como el de transitar por un barrio donde no se sienten seguros, o la posibilidad de que carabineros les saque un parte o, sencillamente, les quiten el auto.

En este sentido, Fielbaum destacó que un 90 por ciento es una cifra ‘altísima’, por tanto, quien decida trabajar en estos servicios debe estar dispuesto a asumir que es una labor riesgosa, y es este punto uno de los que Fielbaum considera como señal de la precariedad que arrastran este tipo de aplicaciones.

‘Si es que a los conductores le pasan cosas negativas ¿cómo se responde? En algunos de estos casos la empresa puede responder, pero ellos deciden cuando sí y cuando no, todo es muy arbitrario. El núcleo de todo esto es la absoluta asimetría de poder entre Uber y Cabifay con sus trabajadores’, señaló el experto en transportes.

Por ello, considera que la discusión que se ha dado en torno a estas plataformas no es el adecuado, pues el debate ha girado en ‘cómo hacer legal las formas en que estas plataformas entraron, pero sin ninguna discusión seria respecto a cómo se quisiera que funcionaran’.

Uno de los aspectos que a juicio de Andrés Fielbaum carece de profundización, es la manera en que este tipo de aplicaciones compiten y dañan al ya pobre transporte público, y otro punto ausente es el de los derechos laborales de los trabajadores, completamente ausente del debate.

‘Pareciera ser que nuestros legisladores se compraron el cuento de que los conductores son socios y no trabajadores de las empresas, siendo que esta idea es una construcción híper ideologizada, pues no son socios quienes no invierten y reciben dinero de acuerdo a la cantidad de tiempo que trabajan, quienes no tienen ninguna posibilidad de negociar sus ingresos, es decir, los conductores de estas plataformas son trabajadores, y, además, trabajadores profundamente precarizados’, enfatizó.

Para Fielbaum se deben analizar estas plataformas bajo tres aristas. La primera es el efectivo aporte que hacen a sus usuarios debido al aprovechamiento de la tecnología y la eficacia del sistema, sin embargo, también hay dos aspectos negativos: las ya mencionadas condiciones laborales de los conductores, y el impacto que causan en el sistema de transporte público y en las calles.

Este último punto es relevante tomando en cuenta un estudio previo que indica que, si los usuarios de estas aplicaciones no tuvieran la posibilidad de acceder a las mismas, utilizarían el transporte público. En otras palabras, Uber y plataformas afines ‘roban’ clientes al transporte público. Esto implica que con estas aplicaciones hay mayor congestión en las calles y mayor contaminación.

No por esto significa que el transporte público funcione bien, pues para Fielbaum, gran parte del éxito de estas plataformas radica en la mala evaluación que se hace del Transantiago, entre otros. Por tanto, uno de los mayores desafíos de las autoridades, es poder potenciar, de una vez por todas, el transporte público.

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